Carta de un padre por gestación subrogada en Canadá

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Carta para todos aquellos que quieran leer mi historia.

Mi nombre es Edén. Soy papá gracias a la gestación subrogada en Canadá. Y aunque evidentemente, mi opinión puede parecer partidista porque me he beneficiado de este proceso, ante todo estoy a favor de que cualquier persona del sexo que sea pueda ser padre o madre. En eso se basan los principios de igualdad.

Voy explicaros mi caso porque creo que el gobierno de España se esta equivocando al atacar la gestación subrogada. Seguramente debido a la falta de información sobre este tema:

Ahora tengo 36 años, pero desde muy joven quise tener un hijo.

Prácticamente desde que fui consciente de mi homosexualidad porque todos tenemos claro que se trata de algo que se manifiesta desde una temprana edad. Por eso también supe que me iba a resultar muy difícil ser padre.

Durante mucho tiempo tanteé todas las formulas posibles. Incluso me planteé romper mis principios para dejar a una chica embarazada. Pero me superó la moralidad. Respeto lo suficiente a las mujeres, como para mentir sobre lo que realmente soy.

Entre esa disyuntiva, descubrí que en Estados Unidos existía un procedimiento mediante el cual una mujer se presta a gestar un embrión, previamente creado en una clínica mediante un óvulo donado y mi esperma, bajo la misma premisa que los bancos de óvulos españoles.

Me ilusioné. Indagué más y más sobre ello. Hasta que me encontré con el principal escollo. Es un proceso muy costoso que desgraciadamente no podía costearme.

Soy trabajador de un centro deportivo público en un municipio de Málaga y evidentemente, mi sueldo es el mismo que el de cualquier español medio.

Así que, a pesar de no creer que fuera excesivamente caro, teniendo en cuenta que intervienen numerosas partes -la clínica de donación de óvulos, el proceso embrional, abogados y, posteriormente el encuentro con la gestante-, tuve que apartar mi deseo, para enfrentarme a la realidad.

Con los años conocí a mi actual marido. El hombre que un día quiso acompañarme en este proyecto. Y con el que supe que los dos únicos países donde la gestación subrogada es legal para parejas del mismo sexo, son Canadá y Estados Unidos.

No pretendo que parezca que ataco a las parejas que deciden escoger otros países. Hablo de que la legislación es distinta en cada lugar en el que la gestación subrogada es legal. Al igual que los derechos de las mujeres, son diferentes en distintas partes del mundo. Pero no por ser gestantes, sino porque desgraciadamente los derechos de la mujer podrían mejorar bastante en gran parte del mundo. En Arabia Saudí, una mujer puede ser encarcelada por conducir un vehículo. Por lo tanto, no mezclemos “churras con merinas”.

Una mujer que viva en un país con plenos derechos y libertades iguales a los del hombre, puede y debe decidir lo que hacer con su cuerpo sin que nadie le dicte lo qué es mejor. No olvidemos que lo contrario suele ser más típico de gobiernos de derechas, que pretenden imponer leyes contra el aborto, mientras la izquierda coherentemente lo rechaza. Sin embargo, sea la izquierda o derecha, volvemos a caer en el error de pensar que las mujeres necesitan que decidan por ellas.

Así pues, partiendo de unas leyes que amparan el derecho de ellas y de una legislación que nos protege como padres homosexuales, decidimos comenzar este proceso en Canadá.

Señores del gobierno, les voy a explicar en qué consiste este procedimiento.

Primero, hay que contactar con un clínica canadiense que gestione el proceso de creación embrional, tras escoger un óvulo de una donante. En España, las clínicas de fertilidad se encargan de esto mismo, pero solo las mujeres pueden acceder a ello -heterosexuales y homosexuales-. Algo muy loable pero que me discrimina a mi por ser hombre –así es, aunque suene políticamente incorrecto-.

Una vez pasados todos los análisis clínicos y haber elegido a la donante, se crearon nuestros embriones y se congelaron. Fase que duró varios meses y costó unos 30000 CAD. Sin embargo, en España no hubiese tardado más de dos meses, con un coste de aproximadamente 6000 Euros –cuatro veces menos-.

En la segunda fase, interviene una agencia especializada que se encarga de recibir a todas aquellas mujeres que se ofrecen a ser gestantes, de manera voluntaria y altruista. Puesto que en Canadá es ilegal cobrar por este proceso.

De hecho, son ellas las que te eligen. Por eso, previamente tuvimos que redactar una carta explicando por qué queríamos ser papas, pasamos entrevistas con un psicólogo y cuando Jennifer –la gestante de nuestra hija- se interesó en nosotros, pudimos realizar una videoconferencia para conocernos.

La actuación de la agencia asciende a 14000 CAD.

Cuando ambas partes están conformes, intervienen los abogados para redactar el contrato entre la gestante y nosotros.
En él, nos comprometemos a sufragar sus gastos diarios durante todo el embarazo. Y asumimos todos los costes médicos que puedan derivar del mismo. A cambio, ella se compromete a engendrar a nuestro bebé y a salvaguardar el bienestar de ambos.

Para ello se crea una cuenta fideicomiso con 20000 CAD, gestionada por la agencia, de la que la gestante recupera mensualmente sus gastos por desplazamientos al ginecólogo, ayuda en casa, ropa premamá u otros pagos derivados del embarazo.

Lo inmediato es pensar que eso es “cobrar”. Pero no serían gastos que una mujer tuviera sin estar embarazada. Por lo tanto, es nuestra obligación asumirlos y no de ella.

Dicho esto, espero que se comprenda que estamos ante un proceso muy difícil. A nivel legal, nos encontramos en un país extranjero con una legislación distinta a la nuestra. Por eso lógicamente se encarece. Pero cuando personas como yo decidimos embarcarnos en algo así, ahorrando poco a poco, es porque tenemos la necesidad imperiosa de ser libres para ser papás bajo los mismos derechos que cualquier persona.

En España, gracias a todos, la inserción de la mujer al mercado laboral ha sido posible. De hecho, se puede optar a puestos de trabajo donde por ejemplo, las pruebas físicas se tienen que amoldar al género. Al igual que ellas, ¿Por qué no realizar un esfuerzo por comprender que todos queremos contar con la opción de ser papás de forma biológica o adoptiva? ¿Se está pensado en la mujeres que no pueden tener hijos y acuden a la subrogación para poder tener un hijo biológico?

Dejadnos decidir. Dejadlas decidir.

Ciertamente, no soy muy dado a darme públicamente protagonismo. De hecho, no cuento con ningún tipo de red social y ésta carta la publica mi marido.

Pero es imposible que tras vertirse opiniones ofensivas y sin ningún rigor, no expresara lo que siento, contando mi historia.
Siempre me he considerado feminista y una persona de izquierdas.

No socialista, sino de la izquierda verdadera. Pero no puedo más que expresar a mis queridas compañeras, que no hay nada más retrógrado que impedir a otras mujeres que no piensan como vosotras, su derecho a ser gestantes, mediante una ley.

Hoy vi en un programa de Antena 3 Tv a una periodista que se considera de izquierdas, decir que usar el útero de una mujer cobrando es un acto atroz, poniendo como ejemplo a la mujeres indias y ucranianas. Ante esto, me remito a otro reportaje de Jordi Évole en el que se exponía la explotación que sufren las mujeres indias en el mercado laboral, para hacer prendas de vestir que seguramente esta señora llevaría puesta en dicha entrevista.

Con ello, no estoy atacando a esta señora. Solo digo que ejemplificar con países en los que los derechos de la mujer dejan mucho que desear, no es jugar limpio.

¿Es loable que se cobre por realizar este proceso? No seré yo quién lo juzgue. ¿Pero no creeéis que es lógico al menos sufragar los gastos del periodo del embarazo, su alimentación, ropa de premamá, comunicaciones y desplazamientos de la gestante?

Si estas embarazada calcula tus gastos por alimentarse, medicamentos, la pérdida de salario por faltar al trabajo y desplazarse a las revisiones médicas, la comunicación con tus familiares -en el proceso de subrogación hablamos de mantener el contacto con los padres y tenerlos al día del embarazo- o el mantenimiento del hogar para acudir a estos chequeos.

Seguramente, nunca habrías hecho la suma y no creerás el gasto que conlleva estar embarazada.

Por ultimo, os digo compañeras que no os comportéis como aquellos contra los que más combatimos durante años. Los que nos reprimían y decidían por nosotras. Porque no hay nada mas libre y bonito que dejar decidir. Evitemos que se pueda abusar de las mujeres creando leyes que nos protejan para ser libres y seguras en nuestras decisiones.

Si a alguien le interesa, no duden en ponerse en contacto con nosotros. Les explicaremos las leyes que se utilizan en Canadá para que la mujer este completamente protegida legalmente.

No parece Canadá un país retrogrado, ¿no creéis?